viernes, 31 de mayo de 2013

Milago de la niña Juana Ortega Gómez.


Gracias a la meritoria labor de recopilación de Magdalena Valenzuela y que de forma altruista ha querido cederme para este blog, continúo con la serie de milagros obrados por la Santísima Virgen de la Fuensanta. 

Todos los que hemos  nacido en Huelma hace ya unos cuantos años, tenemos referencias de este acontecimiento.
 Son  tantos los datos que se conocen, que más que de leyenda, podemos hablar  de un hecho inexplicable, que la creencia popular eleva a la categoría de milagro.
 Conocemos el nombre de la  niña, Juana Ortega Gómez, el lugar donde residía Mata Bejid y el día exacto en que se produjo el milagro el 5 de agosto de 1912.
 La historia que yo he escuchado es la siguiente:
 Juana residía con sus padres,  Juan y Melchora, en la pedanía de  Mata –Bejid que, aunque pertenece al término municipal de Cambil, desde siempre ha estado muy vinculada a Huelma.
  Su infancia transcurría, como la de cualquier niña de aquella época, entre juegos infantiles y  ayudando en las tareas domésticas o agrícolas  familiares.
 Cuando acababa de cumplir trece años, quiso el destino  que  enfermara  de  “tisis”[1].
 Los ataques de tos, fiebre y sudoraciones la fueron  consumiendo poco a poco.
   A pesar de los cuidados que recibía, la niña no mejoraba. Cayó en cama  y se debilitó  tanto, que la enfermedad le impedía incluso moverse. Desahuciada por los médicos, su familia temía un fatal desenlace de un momento a otro.
 Pero la niña  pertenecía a una familia con  convicciones religiosas, muy devotos de Nuestra Patrona   cuya ermita  se encontraba a pocos kilómetros de  Mata-Bejid.
  Ocurrió que Juana tenía un sueño  repetido; noche tras noche soñaba que  La Virgen de la Fuensanta le anunciaba que debía  acudir a su Santuario;  una vez allí,  impregnar  un lienzo con agua del pozo y   humedecerse  con él  todo el cuerpo. De esta manera se vería libre del mal que la aquejaba. Juana se aferró a este sueño  persuadida de que era la  única manera de recobrar la salud.
 Convenció a su familia,  y con mucho esfuerzo, el día 5 de agosto de 1912  la trasladaron  al Santuario.
 Siguiendo las instrucciones recibidas, su madre  humedeció un paño en el agua del pozo y tras pasarlo por el cristal de la urna  protectora de la imagen,   frotó el cuerpo de la enferma. Y ocurrió que ante la mirada incrédula de los asistentes la niña se levantó,   comenzó a jugar y a correr como antes de enfermar.
 Nadie podía creer lo ocurrido y menos aún los doctores  que tras examinar a la niña comprobaron que estaba libre de la enfermedad que padecía.
 El hecho corrió de boca en boca,  y alcanzó tal magnitud que incluso una imprenta de Jaén,  con el fin de  que este suceso perdurara para siempre en la memoria de los vecinos, editó  un grabado [2] que en forma de estampa,  se repartió entre la población . Presentaba en el anverso la imagen de la Virgen y en el reverso narraba las circunstancias del  milagro.
 Este hecho quedó en la memoria colectiva y se siguió hablando de él durante  muchos, muchos años. Prueba de ello es que veintitrés años después, concretamente en mayo de 1935 el periódico Eco de Jaén lo refiere en un artículo firmado por el médico de  Huelma en aquellos años  Antonio Galiano Ramírez.[3]
 La niña creció sana, sin rastro de la enfermedad padecida  y cuando contaba  veinte años contrajo matrimonio con  Anselmo Fernández Fernández[4], vecino de Huelma, localidad en la  residió  hasta el día de  su fallecimiento, cuando contaba ochenta y tres años. Fue madre de tres hijos Juan, Rosario y Anselmo ,  y abuela  de  varios nietos, todos ellos conocidos  en   Huelma  con el sobrenombre de “Los Milagrosos” en recuerdo de aquel milagro  con que la Virgen de la Fuensanta favoreció  a Juana  Ortega Gómez allá por  el año 1912.



[1] Nombre con el que antiguamente se conocía a la tuberculosis, infección bacteriana contagiosa que ataca  diversos órganos principalmente al pulmón.
[2] La lámina impresa a que hago referencia se conserva gracias a la vecina de Huelma y camarera de la Virgen de la Fuensanta  Edelmira Guzmán Guzmán.
[3] Artículo titulado  Los Milagros de la Virgen de la Fuensanta y la Ciencia Médica. Eco de  Jaén. Autor   Antonio  Galiano Ramírez, médico con plaza en Huelma  desde 1926.
[4] Según consta en el Registro Civil de Huelma contrajo matrimonio el 15-03-1922.

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